Mikel trabaja en la empresa de su padre Carlos. Cuando la empresa decide vender y despedir a la mitad de la plantilla, Mikel intenta posicionarse a favor de sus compañeros. Sus intenciones son buenas, pero los trabajadores deciden ocultarle su plan. Es tras una conversación con su padre cuando Mikel decide averiguar el plan. En el vestuario, Mikel escucha a escondidas y se entera del sabotaje. Cuando la casa está vacía, Mikel irrumpe en el despacho de su padre y roba las llaves de la empresa. Esa misma noche aparece por sorpresa y ofrece las llaves a los trabajadores que tratan de forzar la cerradura. Estos las cogen, pero obligan violentamente a Mikel a volver a casa con su padre.